Miedo, miedo la acobardaba cada noche al ver sus caras, al imaginarse que pasaría si ellos se inventaban algo, o si quizás se imaginaban una historia totalmente contraria a la realidad.
Con la conciencia limpia, sí, pero eso no sirve de mucho si hay algo que te reconcome por dentro.
Estaba angustiada, demasiadas veces quizás, de equivocarse, tenía miedo a fallar a los demás, a si misma. Sabía que a la gente le encantaba hablar, y sobretodo, si no sabían nada sobre el tema.
Así era, peor que un pueblo, más grande, más horrible, le ataba piedras a los tobillos y se ahogaba lentamente, igual que las brujas en el lago de Edimburgo en esa época que llaman la Edad Media.
Las musas, se debían haber ahogado también con ella, o quizás, se habrían tomado vacaciones, porque lamentablemente, hacia mucho que no visitaban su cuarto, su casa, su vida.
Necesitaba cambios, cambios que la hicieran despertar y darse cuenta de que si te quedas en el banquillo, el partido se acaba. Si no te esfuerzas, el entrenador te reniega, pero tú, por miedo, quedas callado, deseando hablar, pero callado, esperando un futuro en el que hablaras, explotarás, pero quizás cuando la bomba estalle, sea demasiado tarde.
Live the life.
