lunes, 7 de enero de 2013
Hay días, días y días. Hoy, es uno de los últimos. Cada rincón de mi cuarto estaba plagado de depresión post-vacacional. Día de bajón, de darme de bruces contra una pared invisible y de caer en picado hacia la rutina. El despertador me amenazaba, y el café me arruinaba las noches. La música no me salvaba de mis pensamientos, y estos, me ahogaban lentamente en el mar del sufrimiento. Será que estoy melancólica, que se acaba mi época preferida, que todos regresan a sus casas y las familias se separan. Que me espera una época insoportable y este pueblo cada vez me acorrala más. Y que claramente, es lunes.
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