La frustración ocupaba cada uno de los rincones de su mente.
Había sido un año difícil, y aún no se había recuperado. Siempre esperaba algo más, y ese más nunca llegaba. No entendía muchas cosas y echaba de menos a más.
¿Dónde se quedaron esos romances de verano? ¿Esa ilusión por aquellos apretones de manos bajo la mesa?
Cuantísimo añoraba esa sonrisa de niña tonta al recibir un sms de él.
No sabía si esa situación sería pasajera o sería la supuesta madurez, la que nunca deseó. Seguramente sufra lo que comúnmente muchos denominan 'síndrome de Peter Pan', o quizás es cobardía.
Sinceramente, ella nunca quiso crecer ya que cada vez que miraba a su alrededor veía a adultos infelices, estresados, divorciándose porque habían perdido la magia.
Nunca quiso perder la inocencia, el ilusionarse con el mínimo detalle.
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