Decepción tras decepción. Vas viviendo y te das cuenta de que hay más espinas que rosas. Que la gente no es lo que parece, que cada vez que sonríen te la clavan por la espalda.
Eres un gorrión que va volando y se choca contra un cristal, no lo ve, pero duele, duele mucho. Buscas otro rumbo y esta vez te quedas felizmente sobre una rama, haces un nido, encuentras a tu medio limón y creas una familia. Pero claro, esto no puede durar eternamente, llega una tormenta que te hace caer de la rama. Vuelves a volar, buscando un sitio, o simplemente, tu lugar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario